Rojo Extendido

Raúl Cristancho Álvarez

Inauguración: 09 de junio del 2016, 7:00pm

Galería de Arte del IMACP, 3 Norte 3, Centro, Puebla, Pue.

Permanencia: 08 de julio del 2016

Entrada gratuita

 

Proyecto de intervención pictórica en proceso que tiene como antecedente varias obras que corresponden a mi interés en explorar el eje socio cultural y geográfico Norte-Sur. En este caso en particular me situó en la frontera de México y Estados Unidos uno de límites  más candentes de la geopolítica contemporánea en América. Es bien conocida la problemática que allí tiene lugar en cuanto a la intensidad del flujo e intercambio que allí sucede en especial el acceso de migrantes ilegales del sur hacia el norte. Hoy día es uno de los puntos más controversiales de la política exterior de Estados Unidos. En las altas esferas de dicho país, ha estado en la agenda la posibilidad de construir un muro cuya longitud oscilaría entre seiscientos  y mil cien kilómetros, el cual sería el más extenso del mundo con un único propósito: detener el flujo migratorio desde México, Centro y Suramérica.

La construcción de dicha obra se constituiría en una gran intervención que dividiría enfáticamente el continente en dos áreas diferenciadas por aspectos históricos, culturales y económicos. Una intervención física, matérica y espacial que según los expertos se uniría al fracaso de otros muros que no han resuelto nada como el de Cisjordania y Berlín. En Tijuana, la ciudad fronteriza mexicana durante una celebración reciente del Día de los Muertos, miembros de la Coalición por la Defensa de los Emigrantes colocaron más de cinco mil cruces de madera pintada de blanco sobre los muros que hoy separan los dos países. Esto en homenaje al número de personas, quienes según dicha organización, han muerto al intentar pasar la frontera desde 1995. Datos que crecen día a día y que cobran vigencia ante las manifestaciones recientes hechas por diversos reductos  de las altas esferas de la política  estadounidense.

 

"ROJO EXTENDIDO” tiene como referente el contexto de frontera arriba expuesto. Este imagina una pintura virtual de la extensión de dicha frontera utilizando estrategias y  recursos formales de la pintura modernista los cuales se transforman para dar lugar a una experiencia directa con el espectador. Es una pintura que convierte el espacio expositivo en un muro virtual que se extiende, imaginariamente, en la longitud de la frontera  supuesta.

Los elementos plásticos que utilizo provienen de obras anteriores en las cuales exploro la noción de  paisaje como territorio.  Exploro la potencia del color y su expansión en el espacio bi y tridimensional en la condición de un espacio expositivo determinado. Para el caso, trabajo con la filiación semántica del concepto derivado de la pintura abstracta de la Escuela de Nueva York de los años cincuenta conocido como el “Color Field”; según la cual el color se extiende en el  plano pictórico como un hecho físico expandido que sugiere la infinitud del espacio abierto circundante. Concretamente, haga referencia a obras del pintor Barnett  Newman en las cuales un gran plano rojo se extiende horizontalmente intervenidos por delgadas franjas verticales amarillas que dividen el espacio armónicamente (por ejemplo en “Vir Heroicus Sublimis), 1850-51, óleo sobre lienzo, 2.42 x 5.41 metros).

De esta manera mi intervención pictórica in situ se percibe como un gran plano monocromático que se expande según las pautas dadas por el espacio expositivo (utilizo un formato de medidas variables que puedo usar tanto en recintos privados o espacios públicos). El espectador se encuentra ante una gran extensión de rojo-tierra intervenida a intervalos armónicos por franjas verticales donde a algunas se adhiere una cinta amarilla de separación con los términos en español e inglés: CUIDADO-CAUTION. La estructura básica se convierte en un módulo que se repite poco a poco extendiéndose a derecha e izquierda en perspectiva. El carácter frontal de la pintura abstracta  se subvierte mediante la ilusión de la perspectiva,  al mismo tiempo que el sentido no representacional de la pintura abstracta se convierte en representación ilusionista: un muro virtual que se mueve desde la mirada del espectador de manera abierta hacia los puntos de fuga localizados en una línea de horizonte imaginada.

El señalamiento bilingüe que inscribo en las franjas verticales se convierte en el dispositivo central de lectura de la obra. Así, el lenguaje estético de Newman se convierte en emblema cultural del norte, un hecho pictórico cuyo contenido sublime deviene en una barrera. El espectador se sitúa ante un muro rojo con un texto bilingüe lo cual lo induce a asumir una posición física y mental desde el sur. El muro imposibilita mental y físicamente su acceso hacia el norte.